lunes, 13 de mayo de 2013

Regreso





Mamá volvió a casa. Después de tanto tiempo sus funciones vitales se había estabilizado y más o menos podía comenzar a defenderse por si misma. Había perdido ciertas capacidades pero lo más necesario volvía a estar en funcionamiento.

El reencuentro con su madre hizo que Gabrielle olvidara la mayor parte de sus problemas; llevaba muchos días sin saber nada de la casa de enfrente aunque se había sentido muchas veces tentada en volver a entrar. No había escuchado ni una sola nota de ese piano que le había costado tanto trabajo arreglar así que captó el mensaje. El habitante se había marchado y era muy evidente que no tenía ninguna gana de volver a saber de ella... la entristeció pero lo afrontó con madurez y decidió poner el practica el consejo que le dio Liev después de mucho renegar de ello; se acabó la tontería y los jueguecitos de niña, tantas nubes en la cabeza y tantos fantasmas absurdos.

Abrazó a su madre con toda su alma y sonrió tranquila mientras una pequeña lágrima resbalaba por su mejilla. Lo peor había pasado y se alegraba. Su padre la besó acto seguido.

- Voy a subir a mamá a la cama, ¿por qué no tocas un poco para ella?, echa de menos tu música, me lo ha dicho muchas veces. - sonrió con candidez y la mujer hizo lo mismo asintiendo. El habla y parte de la zona del recuerdo se había visto muy afectadas y aún no se habían recuperado bien, pero los médicos era muy positivos con su diagnóstico. Gabrielle se sentó al piano e interpretó Liszt para su madre; era su favorito.

Transcurrido un rato su padre bajó y la miró de una forma agridulce pero no dijo nada dejando que las notas de su hija se elevaran hasta el piso superior. Terminada la pieza, Gabrielle se levantó y sacó una copa que llenó de brandy para su padre.

- Papá... ¿qué pasa?

- Gabby, mamá no está demasiado bien. Ahora necesitamos ser fuertes por ella. Nos va a llevar mucho tiempo que se recupere, de hecho no me han asegurada que vaya a hacerlo. Esto te lo cuento para que te hagas a la idea, ya eres mayor para asumir cosas. Todo ha sido culpa mía... siempre ha sido todo culpa mía.

- No te preocupes papá. Todo acabará por pasar. - depositó un beso en la mejilla de su padre y subió a su habitación. Su madre ya dormía. Una vez allí sacó una pequeña libreta negra que le había regalado su prima hacía tiempo y con su boli favorito comenzó a escribir:

13 de Mayo

Mamá ha vuelto a casa... No esta recuperada del todo, pero con cariño y constancia sé que se recuperará y seguiremos adelante. Papá también está cambiado, todo este tiempo con ella ha debido servirle para pensar sobre todo lo que nos ha pasado y eso es muy positivo. Es posible que a partir de ahora mi familia tome un ritmo diferente de vida y ciertamente me alegro mucho.
He decidido centrarme en mis cosas; el piano, las clases, mi familia... Poco a poco se que el nombre de Liev desaparecerá de mi cabeza. Mi cuerpo parece necesitarlo como el beber, y aún no se a qué viene esa sensación cuando realmente no conozco de nada a esa persona, además... ya no importa, creo que se ha ido de la casa de enfrente. Todo esto ha distorsionado mi realidad de una forma que da hasta miedo, pero la verdad es que soy pianista; soy una buena pianista de una familia acomodada, esa es la realidad y no es nada difícil de asumir. Hoy he vuelto a..."

Dejó de escribir y se recostó sobre la cama dejando la libreta en el alféizar de la ventana, abierta por el calor. Sonrió al sentir a su padre abajo, muy contenta de volver a escuchar ruidos por la casa.

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