Se sentó en la cama y se puso el mp3 un momento. Comenzó a darle vueltas al asunto mientras Three Days Grace comenzaban a sonar. Cerró los ojos tratando de quedarse dormida y después de un rato dando vueltas sobre el colchón se levantó de un brinco.
- Me largo...-dijo para sí. Era tardísimo, pero no le importó demasiado.- Dame solo sus ojos... déjame recuperar su mirada..- le pidió a su cerebro, ya que dentro de ella sentía que realmente sus ojos eran algo vital en su vida. Se rebanaba los sesos cuando llegó a la calle húmeda a causa de una pequeña llovizna de la que no se había percatado siquiera y vio que la libreta ya no estaba. Se encogió de hombros, y caminó hasta el centro de la calle planteando su ruta hasta que se decantó, como iba a ser evidente, por el paseo marítimo y reparó en un transeúnte que parecía haberse dormido sentado en el suelo apoyado sobre sus rodillas en el portal de enfrente. Le miró un instante y sonrió para sí misma acercándose un poco a él comprobando que estaba bien... parecía triste más que dormido, así que se acuclilló un momento frente a él. Tenia los ojos cerrados, debía de estar dormido, no podía ser de otra manera. Le dio mucha pena ver que era un hombre joven, quizás uno de esos a los que les embargaron a casa o tal ver un novio repudiado por su chica...ella le daba vueltas al asunto. Posó su mano en una de las de él y pareció que se movió un poco, Gabrielle sonrió:
- Toda esta mierda terminará por acabarse...todo empieza y acaba, es ley de vida - dijo mirando hacia él, se lo decía a si misma. Al instante se incorporó y dio media vuelta emprendiendo camino hacia donde había decidido metiendo sus manos en los bolsillos de los vaqueros. No dormiría, no podía, así que otro buen plan era ver el amanecer.- Bah, hoy paso de tocar...- dijo entre cabreada y entristecida. La misma canción de cuando salía de su cuarto volvía a reproducirse en el aparato electrónico que la separaba de la humanidad. Canturreó alejándose de su casa con la vista clavada en el suelo que pisaba.
