lunes, 11 de marzo de 2013

En casa...





Gabrielle se quedó hipnotizada por los increíbles ojos del chico; uno de cada color, le pareció maravilloso, además no le cabía duda de que el chico flirteaba con ella.

- ¿Peor que lo que ha pasado esta noche...?, no puede haber algo peor...- Sonrió tomándose a broma su comentario.

-Eso es relativo, aunque supongo que no para alguien como tú...

-No pareces mucho más mayor que yo...¿quien eres? aun no me has dicho como te llamas... - le miró desconcertada pensando que parecía mucho más mayor de lo que aparentaba.

-¿De verdad te interesan mi nombre o mi edad? -preguntó riendo. Comenzó a sentir que el ansia se relajaba, había ganado la batalla a la fiera, no pensó que pudiera suceder, pero finalmente Gabrielle sobreviviría a su encuentro.

- No me importa tu edad lo más mínimo... pero me gustaría saber como se llama el chico que me ha salvado...- dijo encongiéndose de hombros.

-Lewis -respondió tras dudar un momento.

Dio un pequeño respingo, otra L ... Recordó con tristeza las palabras de Liev en la carta y su rostro se ensombreció.

- Encantada Lewis... discúlpame un instante, voy a servirme el café. - El dolor de su cabeza se había ido acentuando por momentos.

Liev observó como se alejaba hasta la cocina mientras daba un sorbo al delicioso borgoña. No pintaba nada allí, absolutamente.

-Es un prudente momento para retirarme, no quisiera convertirte en algo que no quieres ser -comentó sonriendo. No la convertiría en murciélago, hacía siglos que nadie le confundía con un vampiro-. Me aguarda un largo camino hasta casa -dijo celebrando la broma que sólo él conocía.

- ¿Convertirme en algo que no quiero ser...?- murmuró. Le miraba completamente confundida.- Está bien, te acompaño a la puerta... ¿Quieres pedir un taxi desde el teléfono? Me da algo de cosa que te vayas andando desde tan lejos...

-No te preocupes, tengo mis medios. Quédate dentro, hace frío.

Se sentía muy extraña, era un hombre extraño ese Lewis, parecía que la conociese, pero a la vez era distante y frío. Parecía que hablaba entre lineas y eso no la gustaba pero por otro lado se moría de ganas de volver a verle pero no se atrevió ni a pedirle su teléfono ni a decir nada inapropiado.- Como quieras, y una vez más...gracias por todo, Lewis.

-A ti. Buenas noches -dijo Liev caminando por la calzada-. No vuelvas a meterte en coches con extraños, y por tu bien, no dejes que otro desconocido entre a tu casa por las buenas, podrían no querer hacerte nada bueno.

Pensaba en la carta de Liev mientras se despedía; más consejos y más y más y más... siempre aparecía los dichosos consejos...

- Claro - dijo con una sonrisa.- Aunque... tu ya no eres un desconocido... vuelve cuando quieras, ya sabes donde vivo.- rió desganada.

-No pienso volver, Gabrielle, ya te he puesto en demasiado peligro -echó una ojeada atrás vestida de triste sonrisa. Posiblemente nunca volviera a verla.

- Pero.... no entiendo... - dijo sin traspasar el umbral de la puerta.- ¿por qué me has puesto en peligro...?- sintió una ligera punzada de terror.

-Adiós exploradora.

A Gabrielle se le heló la sangre en las venas al escucharle y abrió los ojos como platos. Sintió que se ahogaba y se giró para retomar aliento un instante. Al volverse la calle estaba vacía.

- No puede ser...- la cabeza la estaba matando. Entró en casa y cerró la puerta sin creerse aún lo que había pasado. Estaba muy cansada y necesitaba dormir, pero en sus ojos había un brillo especial, había tomado una decisión muy importante. Era él... no cabía duda. Mañana sería otro día, un gran día.

2 comentarios:

  1. Vaya experimento vía Facebook... Las dos con nuestros personajes en una conversación multitudinaria donde OMG al fin se conocieron jajajajaj.
    Lo que opinan al respecto es otro rollo.
    Gracias por leernos, seguimos trabajando en ello
    ^^

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno, entretenido es y su trabajo lleva así que esperemos que guste como a nosotras mismas nos gusta.

      :)

      Eliminar